La Orquesta Filarmónica del Estado de Chihuahua (OFECH) cautivó al público al presentar el majestuoso concierto «Fantasía Coral», correspondiente a su aclamada Temporada de Primavera. El evento se desarrolló bajo la magistral batuta del director titular, el maestro Iván del Prado.
A lo largo de dos exitosas jornadas, el escenario vibró con la participación especial del virtuoso pianista cubano Jorge Luis Prats y el Coro del Conservatorio de Música de Chihuahua, este último bajo la talentosa dirección coral de Tatevik Ayvazyan. El ensamble ofreció un repertorio de enorme exigencia técnica y emotividad, el cual incluyó la obra Schicksalslied, Op. 54 («Canción del Destino») de Johannes Brahms, seguida por el Concierto para piano No. 4 en Sol mayor, Op. 58, y la monumental Fantasía Coral en Do menor, Op. 80, ambas de Ludwig van Beethoven.
La velada coral contó además con el brillo de destacados solistas invitados, entre quienes destacaron las sopranos Laura Michelle Hernández Sánchez y Karla Hernández Ordóñez; la mezzosoprano Andrea Pancardo; los tenores Jesús Miguel Holguín Blancas y Nahum Sáenz; y el barítono Juan Carlos Heredia, cuyas voces elevaron la calidad artística de la presentación.
El invitado de honor, Jorge Luis Prats, es ampliamente reconocido como el pianista cubano más relevante de su generación. Nacido en Camagüey, Cuba, inició su formación musical en su ciudad natal bajo la guía de Bárbara Díaz Alea, para luego perfeccionar su técnica en la Escuela Nacional de Arte en La Habana. Su consagración internacional llegó en 1977 al ganar el primer premio en el prestigioso Concurso Marguerite Long-Jacques Thibaud en Francia, donde también se alzó con los galardones a mejor intérprete de las obras de Maurice Ravel y André Jolivet, el premio Chevillon-Bonnaud y el premio Mohan.
Esta brillante trayectoria le abrió las puertas de los centros musicales más importantes del mundo, permitiéndole realizar estudios de posgrado con figuras legendarias como Rudolf Kehrer en el Conservatorio de Moscú, Magda Tagliaferro en el Conservatorio de París, Paul Badura-Skoda en la Academia Superior de Música y Arte de Viena, y Witold Małcużyński en Varsovia.
Por su invaluable aporte, Prats ha sido condecorado con las máximas distinciones en su país natal, tales como la prestigiosa Medalla Félix Varela en 1984 y el Premio Nacional de Música en 2004. Su presencia en el escenario y su honda comprensión musical reafirman las palabras de José María Prat, presidente de Ibercamera, quien describió el impacto del artista: “Impresiona por su corpulencia sonora, musicalidad y su inteligencia. Llaman la atención la sensibilidad y la versatilidad que prodiga desde el teclado. Parece una orquesta cuando transcribe al piano el desenlace de Tristán e Isolda de Wagner, y una guitarra cuando evoca a Isaac Albéniz”.














